La Enseñanza Uruguaya

La enseñanza uruguaya en todas sus modalidades y niveles: primaria, secundaria, técnica, universitaria, pública, privada, etc., ha jugado sin duda un papel importantísimo en el desarrollo de nuestra Nación, “desde la época en que el Catecismo del Padre Astete era la base de la instrucción religiosa, hasta el momento actual en que las aulas comienzan a verse invadidas por las computadoras...”[1]

 En el período que transcurre desde principios del siglo XX a mediados de él, se va perfilando el Uruguay contemporáneo, con características que la convertirían en un ejemplo singular en América Latina.

El problema de la enseñanza media no estaba resuelto, no se había planteado en el país, “Tenemos una enseñanza primaria y enseñanza preparatoria (aunque se llame secundaria es preparatoria) no tenemos verdadera enseñanza media, faltándonos los liceos que en Europa y en Norte América responden a ese fin”. [2]

En los últimos años del siglo XIX el alumnado del único centro público – la Sección Enseñanza Secundaria de la Universidad de la República- oscilaba entre unos 300 a 400 alumnos.

La Ley Orgánica Universitaria de 1885 había establecido que los fines de la enseñanza serían: ampliar y completar la educación e instrucción que se da en las escuelas primarias y preparar para el estudio de las carreras científicas y literarias.

La necesidad de atender los requerimientos educacionales del interior del país, planteaban el tema de la orientación de esa enseñanza “secundaria” o “preparatoria”.

La ley del 25 de noviembre se 1889 estableció la libertad de estudios secundarios y superiores en todo el territorio de la República y el régimen de “colegios autorizados”, establecido por el artículo 6 de esta ley conciliaba los extremos de la “libertad de enseñanza”, consagrados en la Constitución con la reglamentación de la “libertad de estudios”.

Esta ley de “autorización” o “habilitación” de establecimiento particulares de enseñanza, vino a favorecer en modo especial – y era uno de sus objetivos especiales – el desarrollo de la enseñanza secundaria en el país, supliendo la insuficiencia de medios del Estado para promoverla por su propia cuenta, data de ella la fundación del mayor número de “instituciones”, “colegios” y “Liceos” con cursos de “Bachillerato” en el interior del país.

Con la segunda ascensión del Dr. Don José Batlle y Ordoñez a la presidencia de la República (1911-1918) el movimiento de creación de liceos opcionales de enseñanza secundaria en los departamentos retomó el impulso iniciado en 1906, bajo su primer mandato presidencial.

En 1911 eleva a la Asamblea General un proyecto de Ley, por el que se crean 18 liceos en cada una de las capitales departamentales, esa misma ley creó un fondo para becas de estudio destinadas a los mejores alumnos, a fin de que pudiesen continuar sus estudios en Montevideo.

En las ciudades populosas, el que egresa de la escuela primaria, además de recibir educación muy superior a la escuela rural, halla los elementos necesarios para educarse. La cultura puede decirse flota, se absorbe casi inconscientemente: los teatros, los museos, la prensa, los monumentos son poderosos medios educativos.

Todos estos elementos escasean en nuestras poblaciones de campaña...EL Liceo tendrá por resultado inmediato perfeccionar el criterio y llevar el nivel intelectual de la población entera, porque una enseñanza completa y racional estará gratuitamente al alcance de todos. 

 José Batlle y Ordoñez. Fundamentación del proyecto de ley creando los liceos departamentales 4/may/1911

Con fecha febrero de 19l2 se dispuso la creación de un Liceo en cada una de las capitales de los departamentos del Litoral e interior “tan pronto como el Poder Ejecutivo disponga de los elementos necesarios”

 El 16 de febrero de 1912, el Presidente de la República decreta: la instalación de un liceo en Paysandú, Mercedes, Colonia, Rocha, Florida, Melo, Minas, Trinidad y San Fructuoso.

Se nombró a Don Emilio Zum Felde como primer director del Liceo de Colonia, cargo que ocupó este profesor desde 1912 a 1920.

 El Liceo de Carmelo fue el tercero que vio surgir la luz en el departamento y fue el fruto de una tesonera campaña del vecindario interesado en el progreso y desarrollo de la cultura.

[1]Jorge Bralich “Una historia de la Educación en el Uruguay” 1996.

[2]Eduardo Acevedo. “La enseñanza universitaria en 1906”. Informe al Consejo Universitario.