Dr. Juan José Landini

Nació en la ciudad de Colonia el 6 de Enero de 1910. Cursó Enseñanza Primaria y Secundaria en su ciudad natal.

En su adolescencia, demostró aptitudes y entusiasmo por los deportes que practicó sin desmayos, destacándose en el Fútbol y formando parte activa del Club Plaza que lo contó como aguerrido defensor.

Con el fin de continuar sus estudios se radicó en Montevideo, concurriendo a la Facultad de Odontología y alternando sus clases con la práctica del fútbol, ahora como integrante de la Liga Universitaria, de la que guardaba infinidad de anécdotas.

Se graduó de Cirujano Dentista el 22 de Diciembre de 1931, a los 21 años de edad.

Volvió entonces a Colonia donde residían sus padres, comerciantes, y dos hermanos, estudiantes magisteriales.

Después de considerar varias plazas donde instalarse, se decidió por la ciudad de Carmelo.

Es así que en Abril de 1932 abrió su consultorio en Carmelo, ciudad que no dejaría jamás.

Ese mismo año ingresó como profesor honorario al "Liceo Popular", fundado un año antes, dictando clase de Física.

Comenzó también a interesar la población para la instalación de una Clínica Odontológica Escolar en la escuela Nº 5, donde durante años atendió al alumnado en forma horonararia.

El 15 de Febrero de 1933 contrajo enlace con la educacionista María Rosa Depauli oriunda de Montevideo.

Siguió entretanto su trayectoria como odontólogo, profesor Liceal y agregó a ésto, la instalación de otro consultorio en el pueblo de Conchillas a 36 kilómetros de Carmelo, cuya población carente de "dentista" lo recibió entusiastamente y a dónde concurrió, una vez po semana, durante muchos años.

Por fin el liceo fue oficializado y aumentaron sus horas de clase. No por esto descuidó los deportes y actúa como miembro de las Ligas de Fútbol y Básquetbol durante varios períodos.

Al dictado de sus clases de Física agregó en años siguientes el de Ciencias Geográficas y a su tarea odontológica sumó la atención honoraria en el Hospital Artigas.

Joven, sano, feliz, asimismo se prodigó sin titubeos a cuanta institución reclamó su colaboración e integra así mismo el grupo de hombres de bien que fundó Rotary Club Carmelo.

Su hogar también dio sus frutos: a un año de su boda su nació su hijo Eduardo, que con el correr de los años se doctora en odontología y comparte con su padre la atención del consultorio.

Pasaron 5 años del nacimiento de su hijo y la familia creció con la llegada de su querida hija Susana.

La felicidad era total; total también su tributo a a la sociedad que integraba.

El liceo ocupaba un viejo local que durante 10 años dirigió al Agr. Sr. Mario Bordabehere y cuya dirección quedó acéfala al jubilarse dicho director.

Fue encargado entonteces el Dr. Landini de la dirección, puesto que ocuparía durante casi un año, dando muestras de una inquietud de una superación increíble.

Cuando el Consejo de Enseñanza Secundaria llamó a concurso de méritos para la dirección del Liceo, el Dr.Landini se resistió a presentarse aduciendo que no tenía mérito suficiente.

Entonces el alumnado del Liceo, su cuerpo de profesores, integrantes de APAL y las 9 instituciones mas prestigiosas de la ciudad dirigieron notas al Consejo pidiendo que se hiciera justicia y fuera nombrado el Dr. Landini para la dirección.

Se presentaron al concurso de méritos 17 prestigiosos profesores de distintos lugares de la república y una vez estudiados los antecedentes, el Consejo de Secundaria en pleno, lo designó por unanimidad, ganador del concurso.

Fue general beneplácito para la población y llovieron las felicitaciones que el recibió con humildad emocionada.

Comenzó entonces a madurar en sus sueños. Carmelo necesitaba un local moderno y amplio para dar cabida a su alumnado creciente cada año.

Obtenido ya el terreno, su lucha, que apuntalaba APAL y apoyaba el pueblo, se hace entonces tenaz, sostenida, persistente, incansable y fueron años y años de trabajo anónimo que lentamente y superando etapa tras etapa, logro el éxito merecido que culminó al fin en un hermoso edificio que es el orgullo de la ciudad inaugurado en el año 1965 .

Los dos turnos del Liceo le exigieron un esfuerzo que no pudo sostener y dejó entonces su profesión para dedicarse íntegramente ala dirección, desatendiendo sus intereses materiales.